“Mantén la cabeza, los tacones y los principios altos”. Chanel.

Cada persona que conozco me enseña algo, me da una lección de vida y me quedo con un pequeño trozo de su alma.

Hace una semana tuve la oportunidad de vestir a una mujer que rezuma sensualidad y belleza, que su mirada seduce a la cámara y pisa con tanta fuerza que hace temblar los cimientos. Una mujer que no piensa en el que dirán, pero si piensa en lo que ella ve al mirarse al espejo cada mañana, una mujer que transmite fuerza y energía por cada poro de su cuerpo. Ella es Thais, una modelo Curvy de 26 años que ha tenido que demostrar sesión  tras sesión y paso tras paso que la talla solo es un numero, que el peso que marca la báscula no es proporcional a la autoestima y que la belleza no entiende de centímetros.

Cuando hablamos de esta sesión ambas lo teníamos claro, nos mantendríamos fiel a su estilo. Elegí un Total Look  de Manhattan Store Barcelona, una tienda especializada en ropa americana donde los grandes protagonistas son los vestidos bandage.

Confeccionados con una mezcla de telas de nylon, rayon y spandex para conseguir una compresión en el cuerpo como si de una faja se tratará. Los vestidos bandage están pensados para adaptarse y ceñirse perfectamente al cuerpo femenino y realzar sus curvas.  

Creados por Hervé Leger tuvieron su época de esplendor, pero la polémica creada alrededor de estas prendas que dicen estar limitada solo a un cierto grupo de mujeres ha echo que el mundo moda los relegará al olvido.

En esta sesión he querido demostrar que las convicciones sociales asociadas a las normas del vestir son irrelevantes, siempre y cuando la ropa se elija adaptándola al cuerpo, a la forma, al estilo y a la persona. Todo se puede llevar si sabemos cómo hacerlo, pero lo más importante es saber defender lo que llevamos porque ese es el mejor traje que podemos lucir.

Fotografia: Andres Gil

 

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