Hermana, yo sí te creo.

“Hermana, yo sí te creo”

Te creo cuando me decís que la profundidad de tú escote, no es proporcional a las ganas de buscar sexo. También te creo cuando me dices que los centímetros de tú falda no mide lo fácil que eres,  y que el rojo de tus labios no  significa “que vayas buscando guerra”.

“Hermana, yo sí te creo”

Cuando me dices que alguien te ha llamado desde un  coche y te has asustada. Que no has follado con 5 desconocidos sin condón 15 minutos después de conocerlos, y no opusiste resistencia porque solo querías que acabará rápido. Te creo cuando no denunciaste por miedo a perder a tus hijos, o que la gente te dijera que algo malo habrás echo. También te creo, cuando ibas demasiado borracha en una discoteca, y solo querías irte a casa.

“Hermana, yo sí te creo”

Porque lo primero que aprendí cuando era niña, fue a no hablar con desconocidos, ni irme con nadie que no fueran mis padres o abuelos. También aprendí a no perder jamas mi copa de vista, cuando salía de noche. O compartir taxi con mis amigas al volver a casa, e ir a casa con una de ellas. Aprendí a mirar siempre atrás antes de entrar al portal, e ignorar a los hombres que silban desde la otra acera, aunque dijeras cosas obscenas.

Miedo, eso es lo que sentían mis padres cada vez que su hija salía de casa con sus amigos, y veían noticias de chicas desaparecidas de su misma edad.

Basta ya.

Basta de justificar las agresiones sexuales disfrazándolas de consentimiento, porque si las palabras no salen, creo que 5 contra 1 es supervivencia.

Basta de normalizar los abusos, los insultos y las palabras para descalificar a las mujeres porque no quieran acostarse con alguien, o simplemente por como es su apariencia.

Basta de justificar al culpable, y violar a la víctima con cada palabra y vídeo. Pues si no sufre bastante con lo ocurrido,  hay que recordarle todo detalle morboso que demuestre que ella tenía la culpa. Ya que en una sociedad machista y patriarcal, la mujer siempre será la culpable de todo, incluso de que la maten.

Basta de decir que cuando una chica desaparece, la culpa es de la familia, o de ella por hablar con desconocidos, y por como iba vestida.

Señores y señoras que se creen con el derecho de ser juez, jurado y verdugo, solo les digo, antes de apuntar piensen muy bien lo que hacen, porque la próxima podría ser su hija, su hermana, su nieta o su sobrina. Porque un cuello alto también define el pecho, y un tejano ajustado marca culo… no hay justificación ni excusa para el abuso, y jamas tendría que haberlo.

Así que hermanas, yo si os creo porque sé que es vivir con miedo solo por ser mujer, por trabajar de noche y volver andando a casa. Por ver cómo un tío te persigue y fingir que llamas, o meterte en un bar esperando que se vaya. Todas hemos tenido miedo, pero algunas hemos tenido más suerte que otras. Así que hermana te creo ahora, y siempre te creeré.

Este post es una dedicatoria y una crítica a la sociedad, que apunta con el dedo para juzgar deliberadamente, a una chica por ser violada, a otra por desaparecer “ya que era muy fresca” y a tantas víctimas anónimas que esconden su historia, por miedo a que las señalen con el dedo.

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