Barcelona Bridal Fashion Week 2018. Diario de abordo.

Hoy pongo fin a los días frenéticos de dormir 4 horas, de maquillajes perfectos que duran 12 horas, y de estilismos ideales para el Front Row. En la edición más internacional de la Barcelona Bridal Fashion Week, y personalmente la más divertida e intensa a nivel personal, todavía tengo resaca de tules, guipur, encajes, pedrería y mucho Boho Style

En está segunda edición de la Barcelona Bridal Fashion Week he tenido un claro aliado que se situaba detrás del cordón negro, ese que separa a los Vip del resto de los mortales. Una zona aislada para descansar entre desfile y desfile, recargar la batería del móvil que se vacía igual de rápido que mi visa el primer día de rebajas, y donde los canapés, el cava y las chucherías nunca faltan. Sí, había un árbol con peceras llenas de chucherías, de todos los tipos y con eso he visto cumplido mi sueño de infancia de comer, sin contar las pesetas del bolsillo, jajaja. Que no habría sido posible sin mis Wedding Planner favoritas, Yanire Caro y su madre. Son de esas personas que ves de año en año, pero siempre siento que fue ayer cuando estuvimos tomando café, y hablando de nuestra vida.

Evento de Galia Lahav equipo Yanire Caro Wedding Planner y Lady Panda

Gracias a ellas he descubierto que siente al ser Vip, pero no por estar en una sala que también, sino por sentirme como una hija y una hermana más. Gracias a ellas he aprendido un poco más sobre el mundo Wedding, y lo difícil que es lo que parece fácil.

Sala Vip Barcelona Bridal Fashion Week 2018
Monsieur Privé (El Pandita del Reino y Lady Panda)

Un año donde me he sentido como Alica en el País de las Maravillas, pues he vivido muchas experiencias que a pesar de no ser la primera vez, me han sabido a nuevas.  He estado en un Front Row y nada menos que Jordi Dalmau con otro panda, Eloy Privé, con el que las risas y las confidencias están aseguradas. He aprendido que los que más saben, son los que menos muestran, pues los actos son la prueba.

Fotografia Leon Cuervo

He vuelto a vivir la magia que rodea al backstage con mi queridísima Brenda, y está vez lo he inmortalizado todo a través del objetivo de Leon Cuervo.

Por segundo año he asistido a una fiesta post desfile, esta vez de Galia Lahav en la terraza de la prestigiosa joyería Rabat en Paseo de Gracia. Y he desgastado la comida de una Chef con Estrella Michelin,Nandu Jubany.

Lady Panda, Nandu Jubany , Laia Pons

Si todo eso fuera poco he tenido el placer de visitar el spa privado de Valmont,( del que os hablaré próximamente) creado como un oasis para que las modelos descansen entre desfile y desfile. Y por último lo más curioso, por fin se a lo que sabe el famoso Caviar de Beluga, sí, ese que vale su peso en oro, literalmente.

Pero ahora con una vuelta a la realidad, los calcetines de panda, un moño despeinado y con la mente dispersa entre tules, fiestas y chucherías, debería hablaros de los desfiles, que para eso fui a la Bridal Week, verdad?.

Este año la Barcelona Bridal Fashion Week ha sido agridulce, agria por algunos desfiles de los cuales esperaba más, mucho más, de algunos diseñadores que sin duda me han sabido a poco. Agria porque he visto una colección como si se tratará de un proyecto de final de carrera con imitaciones burdas que no inspiraciones de otros diseñadores de Alta Costura. Amarga cuando esperas que un vestido que ronda los 3000€ no tenga las costuras torcidas, no haga bolsas y se adapte a una figura femenina que se considera perfecta, pues como le quedará bien a una mujer de a pie?. Cremalleras gruesas y demasiado evidentes, hilos sueltos, telas que dejaban ver las costuras interiores, vestidos arrugados…  fallos que atribuyo a un error del fifting, y los nervios previos al desfile.

Ha sido una Bridal confusa, donde algunos diseñadores han jugado al filo de la navaja arriesgando, quizás demasiado con puestas en escena donde el diseño ha quedado relegado a un segundo plano. 

No he parado de leer lo maravilloso que era cada puesta en escena, cada desfile y cada prenda, que no dudo que muchas personas lo sientan así, pero yo me pregunto si hemos estado en el mismo sitio, en el mismo escenario… o simplemente se ha obviado lo que no interesa decir.

He pensado mucho si escribir este post, y como hacerlo, pues que el desfile no me haya gustado, no significa que no ame los diseños. Una critica constructiva nos enseña a superarnos y a crecer, pero porque todo el mundo obvia decir lo que no gusta, porque en las conversaciones se dice, pero no se escribe?.  He aquí mi confusión.

Tengo la impresión de que queremos llegar a todo, y nos quedamos en nada, esto no es Milan, ni Paris, tampoco estamos hablando de Chanel, Moschino, o Balenciaga ni deberían pretender serlo, porque al final los verdaderos protagonistas son los tejidos, las texturas, los encajes y la pedrería, para vestir a una mujer en el día más feliz de su vida.

Quizás debamos mirar atrás y buscar la magia perdida, donde el diseñador conectaba con el público través de sus diseños, de la música y la puesta en escena, pero sin olvidar lo más importante, que las telas cobren vida y nos estremezca el corazón.

No se trata de que sea mi estilo o no, solo de que se rompa esa barrera invisible que separa a los espectadores de la pista, y que sienta como invade todos mis sentidos, para saber que estoy ante una prenda exquisita que merece la pena ser comprada, fotografiada y llevada.

De eso al final se trata la moda, de llegar al alma de las personas, a través de cada puntada.

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Rosa Clará Backstage 2017

Fotografia: Leon Cuervo

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